Con conocimiento se puede vencer la pobreza

Rol protagónico de la mujer en grupo de productores de Caazapá

El trabajo del campo no es tarea exclusiva del hombre, según nos confirma el testimonio de un grupo de mujeres, esposas de pequeños productores que forman parte del comité “El Porvenir” de la colonia de San Roque, San Juan Nepomuceno – Caazapá, quienes pasaron del anonimato a ser protagonistas y emprendedoras en su comunidad, según nos cuenta el Ing. Agr. Fabio Vega, técnico del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

De este grupo de mujeres, protagonistas de esta historia, una de ellas, ña Lorenza, es esposa Trifón Ruiz Díaz, cooperador del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) dentro del Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología.

«Me preocupaba la poca participación de las mujeres en el grupo de productores con los que había empezado a trabajar en esa zona de San Juan Nepomuceno. Siempre que les visitaba, invitaba a las señoras a que participen de las reuniones con sus esposos, algunas respondían que los temas que se hablaban en esos encuentros eran para hombres»

Comentó el técnico.
Lorenza de Ruiz Diaz

«En una de las visitas les propuse vender gallina casera; «se quiere mucho y se paga bien, al menos para probar, por ahí sale algún buen negocio de eso», les dije. La idea les pareció interesante a algunas y empezaron a ir a las reuniones. Les compartí mi idea y les expliqué detalladamente qué hacer, por supuesto que con el compromiso de seguir al pie de la letra todas las indicaciones. Esto sucedió hace aproximadamente 6 años, cuando empezó a mejorar la producción de maíz y algodón en esa zona», dijo.

Los primeros seis meses empezaron a vender 7 señoras y se dieron cuenta de que realmente había una gran demanda para la gallina y el huevo casero. «Allí empezamos a ver la necesidad de contar con alimento de calidad para las gallinas, necesitábamos más fuente de proteína y decidimos sembrar soja, no mucho, porque el suelo no daba para producir en grandes cantidades. Cada productor destinó un cuarto de hectárea para sembrar soja, en ese entonces no sabíamos de qué variedad era lo que pudimos comprar, y todo lo que se coseche sería destinado al alimento de las gallinas», relató.

Primeros gallineros hechos con ramas de Kumanda

Hoy, 20 familias de los 30 que integran este comité, «El Porvenir», trabajan en la producción y venta de gallinas caseras y huevos, y aun así no cubren la creciente demanda de estos productos. Este año, según comentó el ingeniero Vega, se tuvo una buena cosecha de soja. «El trabajo que realizamos con INBIO dio excelentes resultados este año; la soja rindió casi 3.000 kg/ha, que sumado a lo que sacaron con el maíz, servirá para alimentar a muchas gallinas y les dejará más ganancia. Haciendo bien los cálculos, se dieron cuenta de que les convenía más usar el maíz como alimento y dedicarse a vender gallinas que vender el maíz a terceros», dijo.

Ayer compraban verduras, hoy las producen

«Durante los primeros años que trabajamos con este grupo, les visitaba a menudo a cada productor. En una de esas visitas, ña Lorenza, llegaba de la ciudad con una bolsa de verduras, allí le pregunté cuánto le costó y para cuántas comidas le alcanzaría, me dijo que gastó 15.000 guaraníes aproximadamente y las utilizaría para dos comidas. Entonces le dije si no querría destinar un pequeño espacio y hacer su propia huerta, incluso me ofrecí a comprarle semillas por valor de 5.000 guaraníes, lo que le daría una producción para el consumo durante un año. Recuerdo que me miró algo avergonzada y me dijo que podría intentar, y así lo hizo».

Parte del Comité «El Porvenir»

En la siguiente reunión del comité, esta mujer contó lo que el técnico le había planteado y cómo estaba empezando a producir su propio alimento.

«Inmediatamente el resto del grupo tomó el ejemplo y a partir de entonces cada familia ya cuenta con su propia huerta, y ahora que les sobra dinero de la venta de gallinas, están equipando mejor con media sombra para los vegetales en verano»

Comentó el ingeniero.

«Es reconfortante ver el progreso de estas personas, algunos realmente estaban en extrema pobreza, y en el caso de las mujeres que no participaban en las reuniones al inicio, hoy forman parte activamente del comité, incluso ocupan cargos en la directiva con importantes responsabilidades», concluyó.



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