Última zafra confirma sanidad y alto rendimiento de variedades Sojapar

«La campaña de soja 2019-2020 no tuvo grandes inconvenientes en cuanto a estrés hídrico o enfermedades que pudiesen afectar la productividad de esta oleaginosa, en comparación con la campaña anterior se nota un aumento en el rendimiento con respecto a la zafra anterior en las variedades Sojapar», nos comenta el Ing. Agr. Omar Paredes, técnico y responsable de la comercialización de semillas en el Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO).

«En lo que respecta a la campaña 2018-2019 fue una zafra muy complicada, donde las condiciones no fueron las mejores para la producción de soja por la sequía, pese a ello Sojapar se destacó entre otras variedades, en esas condiciones adversas, mostrando su buena productividad y sanidad, realmente llenaron las expectativas», nos relata el Ing. Paredes.

Según los resultados de las cosechas registradas en las parcelas de días de campos y ensayos, se pudo comparar los rendimientos de las variedades de Sojapar entre una campaña y otra, donde se evidencian un comportamiento creciente entre uno y otro año, y el alto rendimiento de algunas de las variedades, como fue la Sojapar R24 y Sojapar R34 que fueron superiores a los 5.200 y 5.300 k/has respectivamente.

En el gráfico que se adjunta se muestran los promedios de rendimiento de cada variedad de los dos últimos años, salvo las variedades Sojapar R49 y Sojapar R75 lanzadas recientemente. Los departamentos donde se registraron más altos rendimientos son Alto Paraná, Caaguazú e Itapúa.

Sistema de comercialización

Las diferentes variedades Sojapar son el resultado de casi una década de investigación llevada a cabo por INBIO y el Instituto Paraguayo de Investigación Agraria (IPTA) cuya característica más importante es el gen de resistencia a la roya que poseen. «Es por eso que es muy importante que no se detengan los trabajos de investigación que se vienen realizando para poder contar en el futuro con nuevas y mejores variedades para ofrecer al productor, no solo al paraguayo, porque ya se comercializa en otros países», explicó el técnico.

«En caso que el productor reserve parte de su producción para utilizar como semilla en la próxima campaña, deberá aportar al Programa de Investigación 2,5 US$, IVA incluido, por cada 40 kilos que guarde, y debe declararlo a su proveedor o a INBIO, ya que es un compromiso que asume el productor a la hora de comprar las semillas Sojapar», destacó.

Acerca de INBIO

El Instituto de Biotecnología Agrícola es una asociación civil sin fines de lucro, que tiene el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación de biotecnología nacional, promover un adecuado acceso al país de los productos derivados de la biotecnología agropecuaria y la incorporación ordenada de los mismos a la producción nacional.

INBIO fue constituido mediante una iniciativa conjunta de los gremios de la producción: Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), la Asociación de Productores de semillas del Paraguay (APROSEMP), la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), la Federación de Cooperativas de la Producción (FECOPROD), la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS), la Central Nacional de Cooperativas (UNICOOP) y la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales (PARPOV).



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